Según Tag Heuer, el móvil dispone de una capa fotovoltaica transparente en el propio panel de la pantalla que es capaz de producir energía, tanto con luz natural como artificial, para recargar el teléfono.
El resto del teléfono parece muy similar al modelo Meridist “normal” y es un móvil con teclado físico que cuenta con dos pantallas, una frontal de 2,4 pulgadas y 320 x 240 píxeles, y un panel superior para notificaciones, y que está fabricado enteramente en titanio de grado 5, fibra de carbono y caucho. El cristal es de zafiro como en los teléfonos Vertu, y al igual que el Meridist, incluirá dos ranuras SIM y un exclusivo servicio de asistente personal disponible en todo el mundo las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Se espera que el teléfono esté disponible a partir de verano y el precio podría rondar los 4.000 euros, de manera que habrá muy pocos que puedan llegar a comprobar si el sistema solar es práctico.
Muchos fabricantes están investigando las posibilidades de carga solar en los teléfonos, pero hasta ahora no se había visto ninguno que prometa la capacidad de carga del Meridist Infinite. Sin embargo, uno de los mayores problemas de los smartphones solares es que estos dispositivos están habitualmente guardados en un bolsillo o en un bolso, donde no les llega luz solar ni artificial que pueda cargarlos.
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